Esta vez vamos a abordar un tema ciertamente controvertido entre varias de las profesiones sanitarias que pretenden tratar la patología tendinosa. Sí, me refiero a las infiltraciones. Pero lejos de entrar en una guerra con cualquier profesional sanitario, me gustaría encaminar el tema a un debate constructivo y crítico, aportando algunas referencias científicas que yo conozco (siendo consciente que me dejaré miles de estudios) para intentar llegar a un consenso por el bien del paciente.

Nadie dudaba de que el descubrimiento de la cortisona que realizó Tadeus Reichstein y por el cual obtuvo el premio Nobel hace más de seis décadas, supusiera un hito médico. Sin embargo y para desgracia de muchos padecientes, este tratamiento ampliamente utilizado en la medicina actual sigue sin clarificar si su utilización, es beneficiosa para aquellos que sufren de dolor de origen tendinoso.

Algo que a priori puede resultar extraño ya que el uso de esta droga en la patología tendinosa es algo frecuente. Muy frecuente. Diría, demasiado frecuente. Al fin y al cabo, ¿quién no conoce a alguien que haya sido infiltrado con corticoesteroides?

¿Ayuda o perjudica la infiltración de corticoesteroides en las tendinopatías?

Sabemos que los corticoesteroides son una variedad de hormonas que se recomiendan por sus propiedades anti-inflamatorias. Asimismo, también conocemos que la tendinopatía (mal llamada tendinitis) es una patología que cursa con neovascularización, aumento de la síntesis protéica y una hipercelularidad local, pero no con inflamación. Algo que en mi humilde opinión, es pasado por alto en demasiadas ocasiones. Para aquellos que quieran más información os invito a leer la brillante entrada que tiene Raúl Ferrer sobre el tema.

Históricamente, aceptada ha sido la creencia médica de que la infiltración de corticoesteroides no es perjudicial siempre y cuando no coexista una complicación aguda. Como podría ser la atrofia subcutánea o la ruptura de un tendón. Incluso ha sido considerado por muchos profesionales y pacientes, como un “no pierdo nada por probar”.

Antes de continuar, quisiera recomendar encarecidamente la lectura de: Efficacy and safety of corticosteroid injections and other injections for management of tendinopathy a todo profesional sanitario que trate la patología del tendón. Se trata de un meta-análisis reciente publicado en la prestigiosa revista The Lancet, por un grupo de fisioterapeutas australianos, que a mi parecer aporta algo de luz al tema.

En él, se estudia la evolución de diferentes tendinopatías (4 semanas, 6 meses y 12 meses) después de la infiltración con corticoesteroides. Los valores que se tienen en cuenta, son el dolor, la función y la mejora general subjetiva. De tal manera, el estudio llega a varias conclusiones que me resultan categóricas y que voy a intentar resumir:

  • Existe evidencia de que la infiltración de corticoesteroides es más efectiva que la no intervención, que los AINES, que las órtesis y que la fisioterapia en pacientes con tendinopatía de menos de 4 semanas. Los corticoesteroides obtienen mejores resultados que el resto los tratamientos de estudio, aunque es verdad que existe cierta heterogeneidad en los tratamientos de fisioterapia, ya que se incluian diferentes tratamientos fisioterápicos.
  • Pero al mismo tiempo, una gran cantidad de estudios evidencian que la infiltración de corticoesteroides es menos beneficiosa que cualquier otra intervención a los 6 meses y que estos efectos negativos se siguen manteniendo al año.
  • De la misma manera que una infiltración no muestra su eficacia a medio-largo plazo, la inyección de más dosis de corticoesteroides no mejora en ningún caso los resultados. Es más, se manifiesta una drástica disminución de los casos tratados con éxito en relación con el aumento de las infiltraciones. Lo que vienes a alertarnos de su potencial efecto deletéreo.
  • Otra conclusión que resulta abrumadora, es que el estudio pone de manifiesto que los pacientes que han sido tratados con corticoesteroides tardan más en recuperarse que los pacientes que no recibieron tratamiento alguno.

Entonces, ¿deberíamos mandar las infiltraciones de corticoides al cementerio de las técnicas médicas? No hay duda de su efecto en las tendinopatías agudas y entiendo que puedan ser útiles en alguna remota ocasión, pero ¿merece la pena suministrar corticosteroides si a largo plazo parecen perjudiciales? ¿Pan para hoy, hambre para mañana?

 
– Por mi parte lo tengo claro, Doctor.  A mi, no me infiltra. –
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